Cuentos de Canguros

Entender de Gatos, Lluvias, Muertes y Vallejo.

Últimamente no es tan fácil.

Ya no quisiera encerrarme en el recuerdo.

Mi vida gira como un huracán, pero eso es después de…

Encendí el grabador con sus sonidos no tan buenos, con su veneno a mi gusto que de tan llamado selecto no buscó una excusa para adelantar la cinta.

Atropelladamente de, envolvía centímetro tras centímetro mientras mi escéptico gusto se revolcaba en el suelo, fingiendo hablar al revés.

Entonces ocurrió lo precioso.

¿Sabes? La cinta se desdibujaba de los sonidos en tanto se iba haciendo más rápido el ritmo y formaba corrientes de aire como mi ventilador de tela.

Uno de los remolinos de aire no cesaba de burlárseme en la cara desordenando entre gemidos rojos, todos mis papeles, que a la sazón son lo único gozado.

El remolino arreciaba. Las costas de mi escritorio se tambaleaban a los embates del mar de aire.

A lo lejos saltaban los canguros homínidos corriendo a refugiarse mientras los cazadores los seguían con los rifles en alto.

El de adelante, que en realidad era LA de adelante, les ordenaba con una voz de instructora de aeróbicos y la mayoría contestaba con cantos y coros como de los colegios militares. Uno y dos, uno y dos, y por atrás en vehículos especiales los cazadores daban vueltas en circulo a los canguros y soltaban sus disparos al aire como grandes coreógrafos.

Los canguros saltaban en sus posiciones como si no los vieran, y fingían hacer algo importante.

Entonces el Médico se lanzó al centro y empezó un mantra convenciéndose y convenciendo a los demás que era mejor entregar sus armas, es decir, sus brazos, sus piernas y sus dientes.

El cazador dijo dénmelos ya, o voy a ir yo mismo a arrancárselos.

El traidor médico se quitó prontamente todo vestigio anónimo…

por Eüxeme

…y aunque vestida se le veía bien, la cola le estorbaba un poco, eso y un saco guapo con el cual se cubre el cuerpo que aún no viene.

Mientras, uno a  uno los canguros hundían la cerviz en el remolino que los destrozaba y se los llevaba al mundo real de nuevo.

Pero al traidor Médico lo dejaron en poder los de los cazadores del Mundo Azul para que contara estás cosas.

Y yo que escribo soy el traidor Médico, que vive en un mundo de cazadores.

Pero, ¿sabes?

Últimamente no es tan fácil.

Y no quisiera encerrarme al recuerdo.

Mi vida gira como un huracán.

Pero eso es después de.

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