Paper Eater

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“ Hoy te veré

como en treinta y cinco años

y no sé dónde estés

y si no fuera

porque el deseo está dormido

yo te despertaría

en otros tantos siglos.

Te hablo, de hecho, hoy,

de reinos de papel

con sentidos, recuerdo y dolor,

ternura, amor y fe.

Hoy te veré

como en treinta y cinco más

y te reconoceré

dulce Oria Mers”.

“Dentro de unos minutos más, será más tarde”, reflexionaba el impasible Esperando al Tiempo, en tanto su columpio se balanceaba cual péndulo de reloj antiguo.

Pronto la noticia de su reflexión se supo en todo el Condado De Hecho.

En el palacete el Conde de Hecho lo tomó como un vaticinio y ordenó a la Mayor Catástrofe que trajera a los adivinos  y mágicos para que le explicaran lo que Esperando al Tiempo había querido decir.

Se junto a un grupo de 65 individuos (lo recuerdo bien) que de hecho no sabían nada.

La Mayor Catástrofe los había sacado del Anonimato, barrio aledaño al Condado De Hecho; y ofrecióles gran Recompensa si profetizaban acerca de la reflexión de Esperando al Tiempo.

Fueron luego  traslados a la carceleta Ignorancia por medio de los engaños.

En el Condado De Hecho, todo era posible.

Ya reunidos en la sala mayor, el interrogatorio lo inicio el conde, de hecho.

“Dentro de unos minutos será más tarde, ¿para qué?”

“No ha podido venir” dijo uno de los engaños “se ha quedado en la Ignorancia

La Mayor Catástrofe le dio un golpe y le ordeno callar.

Ya protestó diciendo que su hermana no había podido venir porque se sentía mal; su nombre era Para.

“¿Tu hermana se llama Para?” preguntó asombrada la Mayor, al oír un nombre tan extraño para una persona.

“Así es”

“¿Y tú?”

Ya

“Ya ¿qué?”

“Exacto” contesto, con lo que todos se sintieron más tranquilos, salvo el conde, de hecho.

“Señor, de hecho ha habido una confusión” dijo la Mayor, y explicó todo lo sucedido.

“¡Ah!”, dijo el conde cuando hubo entendido y dirigiéndose a Ya Qué le dijo: “extraño denominativo el de tu hermana”

“¿De cuál?”

“¿Tu otra hermana se llama Cuál?”

“No señor, le pregunto a cuál de mis hermanas se refiere” dijo.

“¿Cómo, cuántas son?” indagó el conde.

“Dos señor” atinó a decir ya asustado un poco.

“¿Cómo se llaman?”

Para, la mayor, y la menor no”

“¿Se llama No la menor?”, preguntó la mayor.

“No señora, la menor no tiene nombre pero le dicen Paper Eater

“¿Por qué?”, inquirió de hecho el conde, que aunque estaba en la mayor ignorancia quería aparentar otra cosa.

“Ese es mi hermano” y señaló a Por al lado del conde.

“No, que porqué le dicen Paper Eater

“Por alienados” dijo y ya.

De pronto Esperando al Tiempo volvió a hablar, lo que era bastante extraño para un solo día, ya que de hecho casi nunca hablaba.

Dijo simplemente “Paper Eater

Debo aclara que esta historia ya estaba escrita, así como la historia de cada uno, y la sin nombre Paper Eater se comía los papeles desde que conversó con Oria Mers, ya que la gente no debía conocer su historia, es decir tampoco la de cada uno mismo y la de ella.

La sin nombre se comía la historia de los reinos de papel escrita en los papeles para desaparecerla.

Sin embargo me dejo pasar y ser testigo de estos hechos cuando fue llamada por el Conde De Hecho y la Mayor Catástrofe.

Así fue llevada a la Ignorancia después de ser sacada del Anonimato por engaños.

Así pude yo robar estas páginas, ya escritas y en blanco, y sólo por eso te debo Sin Embargo un favor.

“Si cada reino es una historia, cada historia es un reino de papel para la Paper Eater” solía decir él.

Paper Eater” dijo Ya “le dice Todo el Mundo. Antes no tenía nombre alguno, ya que decía que De Hecho no saldría jamás un nombre con sentido”

“¿Y qué?”, dijo la mayor.

“Bueno, ese sería su apellido, si fuera realmente mi hermana, y de Por y Para Qué, pero la verdad es que la hallamos abandonada. creo que fue al tiempo que Esperando llegó.”

“De acuerdo, de acuerdo” dijo el conde que no podía disimular el malestar de no entender nada.

Generalmente son los que no saben nada de nada los que gobiernan con ayuda de engaños.

“De acuerdo” repitió por vez tercera, “pero… dime Por Qué… ¿por qué la mención del será más tarde y Paper de al Tiempo

“Lo ignoro señor”

“¿Cómo te atreves a ignorar al conde?” gruño la Catástrofe a la vez que le daba una cachetada.

“Señora, creo que lo que ignora es la mención” afirmó Ya.

“Yo no ignoro nada” y nueva bofetada.

“No usted, yo” dijo porque se estaba armando una terrible confusión.

Luego de tres horas, ya qué todos eran muy comprensivos y jamás se entendían (como las religiones), la discusión se tornaba aburrida y sin solución.

Sin Embargo se decidió traer a la  sin nombre para aclarar el embrollo.

Al cabo de un momento se presento ante los comunes a la sin nombre.

“¿Tu nombre?” preguntó la mayor.

“…”

“No pierda el tiempo”

“Aquí estoy” dijo Esperando.

“No, que la mayor no pierda el tiempo, es lo que quiero decir. Ya sabemos que no tiene nombre y que le dicen Paper Eater” dijo rabiando el conde.

Paper…” repitió al Tiempo, y nadie se percataba que estaba muy hablador ese día.

“Aquí estoy, he venido porque luego será tarde”

“Eso es” dijo exaltado el Conde De Hecho “eso es. ¿Qué quiere decir?”

“No, gracias” contestaron al unísono Ya y Por.

“No, que qué significa esa frase”

“It means…”

“¿Le dije que andaban alienados?” interrumpió la mayor.

“Basta, desalojen la sala todos” dijo enfurecido el conde, “y tú” señalando a la Paper, “Ven conmigo”

Una vez que salieron todos los comunes el conde se inclinó sobre la sin nombre y le dijo:

“Tu cara me es familiar.¿No será que nos hemos visto antes?”

“No lo creo” contestó la joven.

“¿A qué te dedicas?”

“Como papel”

“Eso no es una profesión”

“No tengo título ni oficio, usted tiene una actitud, yo tengo un punto de vista”

“Yo soy conde, tengo título, y si quiero tengo uno o dos o todos los puntos de vista que me de la gana, y si no los tengo me los puedo mandar a comprar con los engaños

“Eso es obvio”

“¡¡¡Esperando!!!” llamó furioso el conde.

“…” entró ya normal y silencioso al tiempo que miraba a la joven. Pero no estuvo así por mucho tiempo.

Yo no lo vi, pero puedo atestiguar que así estaba siendo escrito en las páginas en blanco que robe a la sin nombre. Las iba leyendo en privado. Nadie debe saber su historia, por lo menos mientras esta pasando. Así también piensan los gobernantes, de hecho.

“Me parece que me ofende” dijo el conde señalando a la sin nombre.

“Ya saben lo que dicen” dijo la PaperEater dirigiéndose al recién venido, “una persona puede tener una discapacidad, pero muchas veces sus gobiernos son la discapacidad”

“Jah, jah,jah.”

“Tiene un sentido del humor muy curioso” dijo la sin nombre.

“Debo admitir que me diviertes, me causas gracia” dijo De Hecho.

“Gracias” dijo la sin nombre.

“No me corrijas” acotó el conde que suponía había errado sus palabras.

“Si vuestra merced me permite…”

“¿Qué?, hable estoy esperando”

Y Esperando dijo “su gracia, casi puedo deciros…”

“Callaos, es suficiente, preciso saber que quiere decir lo que dijo, y usted ya habló en demasía.” luego dirigiéndose a la hermana recogida de los Qué continuó “Jovencita aclarame todo este enredo o por mi cabeza que te premiaré colgando la tuya en mi salón principal”

“Señor, pero no sería mejor que quien ha formulado la cuestión fuera quien se lo explique”

“Soy yo el gobernante y a mi me contesta quien yo mandé. Acaso no confesaron ante mí haber atentado contra mi persona los villanos de Smartville ¿eh?, ¿y acaso no es cierto que habían estado a 50 kilómetros del lugar del atentado cuando este ocurrió? Ya ves como si es posible para mí que los desgraciados confiesen sus culpas aunque parezcan inocentes. Y es que soy el gobierno. Ahora a callar pues, o mejor dicho confesad… ehh… explicadme.”

“Bien, deduzco por su actitud que está bien ocupando el cargo que ocupa. Aunque le parezca mentira yo he leído historias del futuro porque mi misión es devorarlas. Tratamos así de evitar que la gente las lea y vaya a vivirlas, pero me doy perfecta cuenta que es inútil…”

“¡Guardias!” interrumpió el conde, “Venid desgraciados que esta villana me ha llamado inútil”

“No señor no es a usted” casi imploró la sin nombre.

“¿Señor?” entraron precipitadamente Fuerza y Bruta.

“Esperad”

“Yo me refería” aprovechó la sin nombre “a que era inútil el hecho…”

“Lo veis, ahí está de nuevo, yo soy el Conde De Hecho

“Me refiero a la situación de evitar cambiar la historia…” y esta vez hablo de corrido para no ser interrumpida, “dentro de unos siglos aparecerá un fenómeno social llamado democracia, y será uno de los cuentos más vendidos y creídos por los descendientes de los engaños que se harán llamar electores. En algunos sitios de un extraño reino llamado SUB América pretenderán otras formas de gobierno Democracias y Dictaduras les llamaran, parece ser que todos sabrán escribir para poder copiar los dictados, pero igual serán los torpes los que conduzcan a los más torpes, y los que no sean torpes serán acusados y muertos, se les adjudicaran términos tales como ‘intelectuales’ o ‘artistas’ o peor aún, habrán quienes los llamen ‘revolucionarios’. Al principio tendrán a algunos de los torpes como seguidores, pero luego serán lo que en el futuro llamarán ‘bien old fashion, ¿manyas?‘  que parece ser la enfermedad por la que se convierten en ídolos temporales y la gente jurará que los ama y venera pero realmente muy pocos otros no torpes serán los que entiendan sus mensajes.

No hay mucha diferencia con lo que nos pasa ahora, salvo que usted decida ser un buen gobernante y cambie las cosas desde ahora, porque sino luego será demasiado tarde”

“Vaya, vaya. Estamos muy ofensivos hoy ¿no?. ¿Así que ves el futuro? Pues mira en tu futuro los próximos treinta y cinco años porque tu y este otro se van a podrir en prisión. ¡¡¡Llévenselos!!!”

Mientras avanzaban por los pasadizos de palacio para ser llevados a la Ignorancia el anciano Esperando le preguntó “¿Por qué dijiste todas esas sandeces?”

“Tu anciano me nombraste ¿no?”

“Los nombramientos no los doy yo”

“Me refiero a que mencionaste mi nombre”

“Sí, cuando lo oí me llamó la atención. Era un nombre alienante. Y siempre quise aprender a pronunciar en alienado antiguo. Por eso lo repetí. Pero tu… ¿por qué dijiste tantas locuras?”

“No son locuras, es la verdad. Y cuando oí tu vaticinio pensé que sería bueno promulgar lo que me enseñó Oria Mers.”

“Jah, Jah. Vaticinio… ¿Sabes? Tenías razón en una cosa. Yo debí explicar lo quise decir. Yo sí sabía.”

“Tal vez, pero así también siempre serán los gobernantes. Buscarán que cualquiera, menos el que tiene la respuesta, intenté una solución.”

En eso llegaron al calabozo. Se corrió el portón y ya no se vio luz.

“Antes de terminar explicame que querías decir con eso de tarde…”

El anciano se acarició las barbas y contestó “A esto precisamente, ya se hizo de tarde. Dentro de unos momentos será de noche”

Pronto la noticia de su reflexión se conoció en todo el condado.

Pero esa ya es otra historia.

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  1. #1 por euxeme el noviembre 17, 2011 - 8:38

    Me siento bien de este cuento.

  2. #2 por pembuat web online shop el diciembre 11, 2011 - 10:39

    This post couldnt be more precise…

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