Archivos para 10 febrero 2011

Día B

Entrega 6

05:20

soy un viajante sin estupefacientes en la vernacular versión latina de la ciudad del pecado.

05:25

Vi el pálido con ojos de muerto.Un tajo entre 2 montes me lo hizo entender. Tierra a mis costados y arboles con raíces unos 2 metros sobre mi cabeza.

05:26

Es inevitable. lo primero al llegar es el silencioso abrazo de la miseria que se desprende en carteles mal pintados y basura por doquier. Su húmeda lengua me acaricia el alma hasta ampollarla con lástima.

Y a pesar de eso cuantas historias de amor se han escrito sobre ese gris desnudo y mojado cemento; sobre el tubo de baranda oxidado; sobre el muro de pinturas descascaradas…

05:30

Vibra en mi mano la voz de mi madre,

y en mis oídos la ternura.

En el eco los jubilosos gritos de quienes me aman.

Benditas sean las mujeres de mi vida.

05:34

Algunos esqueletos empiezan a moverse y el calor de los cuerpos con que visten insisten en empañar la luna y en hacer invisible el paisaje…

Y yo, cual abuela, cubro sus piernas con una cobija -que palabra tan vieja ésta- que en cada cama han puesto.

La cicvilización llegó a los viajes por tierra.

Medianamente, claro.

05:45

Esperemos que el tiempo mejore nuestro ánimo y que esté de acuerdo a nuestro ánimo.

En unos momentos no habrán registros.

Traté de espiar por ti algún tejado, pero acá solo habían techos.

21:12

El sonido ya no viene sólo de mi…

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AdC5 Final (casi a la mitad)

Entrega 5

Diciembre 21, 2009

12:18

La noticia cayó como esas espinas que se te clavan bajo las uñas. 

Superficial. Jodida más que dolorosa. Tortuosa. Superficial.

El beduino trató de no dejarse devastar, que casi siempre las estupideces son las que más dolor causan, pero a Dios gracias, de manera temporal.

Sin estar seguro pensó que todo había sido urdido por una maestría de su pasado. Quizá le daba mucho crédito, pero quizá Alá había decidido darle ese don a jupiteriana Ío.

Alma de Pájaro sin comprenderlo preguntó desde el fondo de sus quemadas cenizas, pero no hubo respuesta.

Croac Croac.

Sahib, siempre ha de ser doloroso?

Esta vez no. Solo una breve decepción. Pero Ío ha decidido que es tiempo que Ejaíd Ejaid conjure la devolución de tu alma.

Sahib, voy a volver a sonreir?

Esta vez no. La manzana no te pertenece. Quizás algún día la tomes entre tus brazos y la lleves por siempre.

Sahib, es tan malo ser yo?

Esta vez no. Esta vez es triste ser tu. No malo.

Sahib, quiero agua, ardo en fiebre.

Esta vez no. Debes expiar tus culpas, y el dolor físico es una buena forma de empezar a hacerlo.

Sahib, por favor déjame ir, quiero ponerme los zapatos de “luenga” fuera, quiero salir de este mar plateado que no me deja divisar nada por el brillo de su espejo, quiero regresar al inicio RESET y arrancar una vez más, quiero viajar en un sombrero enorme que me proteja del sol el alma, quiero lluvia, quiero alejarme de las mulas para siempre, SIEMPRE, SIEMPRE…

Esta vez no. Pero descuida ya falta poco.

Sahib, debes permitir que me marche a buscar una manzana en el desierto y un par de plumas, debo ir a despertarla, a aspirar su aliento de alcohol…

Esta vez no. Date cuenta que te estás curando.

Pero el beduino mientras hablaba limpiaba un alfanje a la vez que lo afilaba.

Morir acá o allá, daba ya lo mismo. Pero quería volar, ser libre una vez más.

Esta bien te llevaré, gritó por fin la hurí desde su lejana posción, pero las plumas se hicieron cargo que el sonido viajara por todo el desierto.

Mentira. Nunca lo llevaría. Sólo quiso mordisquear la manzana, para escupirla y acusarla de amarga y de gustos mediocres, que razón tal vez no le faltaba.

Pero ya era tarde para la mentira piadosa. Ya era tarde para la mentira conveniente. Ya era tarde para la mentira cruel.

Sahib… dolerá?

No te preocupes, no sentirás nada.

Eras amigo sahib?

No. Soy verdugo.

Alzó el alfanje y le cortó la cabeza de un tajo.

Ella scrimó.

Ella siempre sentía de a poquitos.

Nunca mucho.

Nunca tanto.

Fuerte, muxo se partió en dos!!!!

El beduino tomó en sus manos la cabeza sangrante y asestó un corte desprendiendo el hemoso pico naranja de-de la cabeza

Entonces avanzó, sacó la maquina y empezó a ingresar la contraseña. Loading 60%… Loading 55%… Loading 36%… Loading 19%… Loading 19%… Loading 19%… Loading 19%… LOADING 0% LA INFORMACIÓN DESAPARECIO. VOLÓ EL DISCO Y SE PERDIÓ TODO. RESET.

Lo abrió por el vientre de arriba abajo sacándole las entrañas y se las comió crudas y calientes

Ella le salpicó agua. “Rayos, sabes como detesto esto” pensó él, pero no dijo nada, levantó el rostro y sonrió… No estaba tan mal tampoco… corrió hacia ella la tomó de la cintura, la alzó mientras los desnudos pechos de coral brillaron congelando el cuadro. Una Pausa enorme… el espejo se quedó estático, el viento dejó de soplar, él con la sonrisa congelada en el rostro, silencio… silencio…

Entonces Raffo empezó a hundirse, hundirse jalándola del brazo en su afán de sobrevivir ahogandose finalmente. El vocho empezó arder mientras sonaba cada vez más fuerte I love seventeen…

Finalmente el beduino se levantó, se acercó al risco en medio de la meseta desértica, y decidió saltar, vio los desdibujados bordes de algodón de las nubes a sus pies, y la sangre que atestiguaría su final. Clavó la vista en el sur y sintió en sus labios la primera gota de una lluvia temprana. Bebió un gran trago de alcohol y vio que Ángel de Cristal se acercaba previendo el final.

Saltó.

Adiós sahib, adiós Alma de pájaro.

El ojo bávaro reventó.

La mastaba  se derrumbó.

El Ángel se quebró.

La historia se acabó.

adios mi amor.

hasta siempre mi vida.

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AdC4 Ansia

Entrega 4

El vientre inflado,

globo de gas

y el saludo atento a mi alma vacía

sonrisa impostada, seria, gastada que

penden de labios

labios que alimentan mi historia

labios descolgados

y como cuando  si faltara poco

robas mi aire,

el de los vientres inflados

El tiempo no pasa de costado, pensó ella.

Y se acomodó el sombrero. ¡Qué nuevas ideas vendrán!

Qué agonía el encierro de tus olvidos

Dame algo a cambio de nada, él.

Morderé tu alma. ¡Qué fastidio esta mañana! pensó ella y también pensó en arrojarla muy lejos.

Si me callo, ¿me llevas?, él.

Pero ¿a dónde quieres que te lleve?

Contigo.

y sólo cargo lo mío.

y ¿no puedo ser parte tuya o en parte tuyo?

No.

¿Por qué no me das mentiras piadosas?

No quiero y ya no digas nada o te arrojo… Aunque claro que igual te voy a arrojar.

Alma de Pájaro, consciente de necesitar sus zapatos calló.

El sol ausente se le antojaba ahora culpable de no tener plumas.

Ya no te quiero, dijo ella. ¡Te odio! ¡Te odio! ¡Te odio! ¡MALDITO SEAS!

Alma de Pájaro murió por enésima vez ese día.

Y entonces pasó.

Los zapatos empezaron a moverse. más precisamente a marchar. Pero eso se vio luego-luego. Primero, como el viento sobre las dunas, la arena empezó a deslizarse hasta desenterrarlos. Aunque lo correcto sería desarenarlos. Cuando ya se les veía empezarón a marchar. Un paso y luego otro. Un paso y luego otro. Y otro, y otro, y detrás de ellos… unas plumas. Unas plumas que revoloteaban dejándose mecer por la tibieza del desierto.

Llévanos, clamaban.

Llévanos, llévanos. Por tu odio, por tu amor, por tu escepticismo.

Llévanos.

Llévanos por tu oportunidad, por tu miedo, por tus traumas, por tus prejuicios.

Llévanos por tu sangre y por tus secretos, por tus lamentos y por tu dolor. Por favor. Llévanos

¡Bastaaaaaaaaaaa! gritó ella.

Y las plumas cayeron al suelo dejando de danzar.

¡Basta!, temblando el ojo bávaro.

Y empezó a temblar el resto también. En segundos el cielo se obscureció y y empezó a manar.

A 50 metros una mastaba.

La lluvia arreciaba así que decidió entrar.

Un subsuelo con teas.

¿Quién habita este lugar? y al voltear vio un gran nido de MULAS.

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AdC3 El horrible espejo o el amor flatulento

El viento sopló poderoso como el gorjeo de un fénix.

El amor flatulento se desperezó y los brazos al sol elevó una antigua plegaria rumbo al sol.
¿Cuánto he dormido? se preguntó.
El viento empezó a formar remolinillos en la arena, despeinó algunas dunas y les cambió el sitio. “I love seventeen, I love Seventeen” los headphones conectados al mini radio en el vocho gemían.
“Esto es la playa, la gran playa de lo que fue un gran club, estamos transmitiendo desde los 108 km fm, es un día soleado en la cuidad playa y no hay amenaza de meteoritos el día, la tarde  veremos….”
La sudorosa y poderosa musculatura de Raffo, se elevó del reclinado asiento. Volteó la mirada y vio que ella no estaba en el asiento del copiloto. Levantó las infaltables B&L para poder ver con mayor claridad, pero el salvaje e infame brillo del espejo de lo que no queremos ver le cegó momentáneamente. Vio la hora en su impecable Patek Phillippe y se preguntó a que hora regresaría ella del mar.
“y encima esta porquería ni tiene una buena ventilación…, hippie de mierda…” Pero es importante darle gusto a ella. SIEMPRE, no, no siempre…
el viento, a falta de sapos tomó valor y se animó a empujar una pluma. Una pluma blanca en apariencia, pero que si se miraba bien tenia un borde gris rojizo … quemado…. La pluma le cayó en los ojos, lo que aunado al calor lo fastidió totalmente. Pero él era realmente una buena persona. Trató de levantarse y maldecir, pero se controló.
La llamó suavemente por el nombre que la conocía.
Ella caprichosa le gritó que entrara al mar, que era delicioso. Él había trabajado mucho en sí mismo para no defraudarla. Ella se merece lo mejor, SIEMPRE, no, no siempre…
Pero Raffo es un gran tipo y siempre se lo da. Se acercó a darle un poco de alegría, tal vez el mar lo refrescara de esa pegajosa mañana. Se acercó, entró al mar.
Ella le salpicó agua. “Rayos, sabes como detesto esto” pensó él, pero no dijo nada, levantó el rostro y sonrió.. No estaba tan mal tampoco… corrió hacia ella la tomó de la cintura, la alzó mientras los desnudos pechos de coral brillaron congelando el cuadro. Una pausa enorme… el espejo se quedó estático, el viento dejó de soplar, él, con la sonrisa congelada en el rostro, silencio… silencio…
Y en el cielo, un pájaro con un trozo de manzana podrido en un pico naranja descenció velozmente, en las patas tenía unos zapatos, viejos, desgastados como sus plumas, ahora grises con los bordes rojizos…
Y se reventó contra el mar. La ola cobró vida, y todo alrededor respiró de nuevo.
Qué fue eso preguntó la mujer, y él vió su rostro de niña, de bebé, de anciana, de madre, de tantos años-años…, pero Raffo no se percató de eso. Era bueno pero esas cosas se le escapaban.
Se le escapaban pero igual contestó “Eso es una pájaro que debe haberse estrellado contra la mar”
“Por qué haría eso?”
“…tu lo sabes, tu lo sabes, tu love sabes… you love seventeen…”
Pero Raffo dijo “tal vez murió en el aire”
y aunque pájaro sabía que tal vez no la oiría decidió pedirle a Alá e insistir desde el fondo de su piel… “…tu lo sabes, tu lo sabes, tu love sabes… “

pero como pájaro sabía que si no era entonces no habría una nueva oprtunidad para hablar con ella se arriesgó,

“Cuánto tiempo he domido?”
De que hablas?” dijo Raffo, que empezaba a fastidiarse de no entender nunca esas cosas.
“Cuánto tiempo he dormido?” insistió ella, y se echó a llorar, de a poquitos, no tanto, nunca mucho. Pero sus lágrimas llenaban el espejo y no se distiguían de él.

 

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AdC2 Alma de Pájaro

Entrada 2

Gotas de todos lados, unas eran‏ púrpuras. Otras grises, y algunas hasta parecía que eran amables.
Con la humedad llegó el viento, y con el viento las plumas se fueron. La hormiga empezó a realizar su tarea.
Baruntaba un sapo por ahi, uno q se creia elefante. LAS PERSONAS SON LO QUE CREEN SER, pero solo a veces.
La verde manzana tornasoleada y violenta empezó a latir de nuevo.
La hormiga se  detuvo, el sapo dejo de espantar al viento…

Y cuando ella pasó y vió-vió, saltó de su aliento hermoso de alcohol a la arena donde yacía olvidado uno de los zapatos. Rióse y pensó en tirarlo, pero entonces algo brilló entre la arena. Sí, entre la arena había un trozo de espejo terrible, de esos que te muestran lo que no quieres ver. Se acercó hasta ella y se plantó delante de eso ojos que era donde Alma de Pájaro se había pintado. Ella lo vio en el espejo. Volando llegó el otro zapato y la golpeó en la testaruda cabeza. Ella pegó un gritito, siempre de a pocos, nunca tanto, nunca mucho. Ella tomó el par de zapatos, ahora que estaban juntos de nuevo y los ató-ató, al tiempo que se hacía promesas. Maldiciendo los arrojó tan lejos como sus fuertes y frágiles brazos le permitían. Entonces avanzó, sacó la maquina y empezó a ingresar la contraseña. Loading 60%… Loading 55%… Loading 36%… Loading 19%… Loading 19%… Loading 19%… Loading 19%…
Mierda pensó-pensó, estó ya se trabó, y ¡pam! volando llegaron los doz zapatos “luenga” afuera y le golpearon la testaruda cabeza.

Un día de lluvia, con un fucking mezzo giorno de calor, esto pasó.

Gotas de todos lados eran…

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AdC1 Ángel de Cristal

Entrega 1 de 14

Entonces él le dijo: “¿Crees que me puedas señalar como reg‏resar?” 

Ella fastidida lo vio y mencionó: “Tu eres de por acá ¿y no conoces la vía? ¿cómo puedes esperar que yo que recién llego te de instrucciones de lo que tu debes conocer y yo ignoro…? ”

Pero como Alma de Pájaro sabía que si no era entonces no habría una nueva oprtunidad para hablar con ella se arriesgó, y le dijo: “Mira”; y ella miró.

Con su enorme pico color naranja empezó a escarbar entre las plumas del pecho.

A ella le dió un poquito de asco. Nunca se sabe si tendrán bichos estos bichos, pero luego le dió más asco todavía.

Sabía que no podía llorar, hacía tiempo había olvidado el salado gusto de las lágrimas, pero aún así sintió un poquito de pena.

Ella siempre sentía de a poquitos.

Nunca mucho.

Nunca tanto.

Esas cosas gastan la mente.

Así que sintió penita y asquito al ver como el blanco plumaje del pecho se volvía carmesí. Pájaro siguió arrancado las plumas de su otrora hermoso pecho y luego se clavo el pico en las carnes, abriendo la piel hasta mostrar un bulto podrido y hediondo, pero hermoso, que de alguna manera se tornasolaba y se le veía bien, rojo y azul, verde y violento, suave como el último sorbo de ron, y le dijo: “Está es mi alma, no está muy buena, pero es todo lo que tengo.”

Mientras hablaba su cuerpo se consumía en silencio, como el alcohol que se evapora en la brisa.

Fueron desapareciendo sus zapatos, esos que tenían un “weko” en la punta y cuyas zuelas se había despegado hasta parecer perros con los hocicos abiertos y la “luenga” colgando.

Luego desapareció un poco su pico, con el que había pinta-tado historias maravillosas, algunas incluso él las había imaginado.

Las había vivido todas, pero solo algunas eran suyas…. como ésta.

Realmente suyas, no las que uno escribe y ya luego no te pertenecen.

Desapareció su plumaje lleno de caricias de mar y aromas de garganta, de cuello, de piel de esa que te juré jamás arrancaría.

Y debajo del plumaje fue descubriéndose la piel arrugada de un bebé que iba siendo un aciano, pero entonces antes que se desvaneciera por completo ella tomó esa alma y la escondió en su sombrero.

Por eso le gustan tanto los sombreros, aunque ella no lo sabe. Dice que es para disimular cuando no se lava el cabello, pero a Alma de Pájaro eso no le importa.

Entonces él le dijo:”¿Crees que me puedas señalar como regresar?”

Ella ya no se fastidió, le dio un beso y le dijo, descuida, yo te llevaré.

Pero cuando uno pone el alma en la cabeza no recuerda muchas cosas, y cuando se quitó el sombrero, Alma rodó por la arena de la duna y se quedó seca para siempre jamás.

t3lg147

Nov 2, 2009. 13:56:06

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