AdC1 Ángel de Cristal

Entrega 1 de 14

Entonces él le dijo: “¿Crees que me puedas señalar como reg‏resar?” 

Ella fastidida lo vio y mencionó: “Tu eres de por acá ¿y no conoces la vía? ¿cómo puedes esperar que yo que recién llego te de instrucciones de lo que tu debes conocer y yo ignoro…? ”

Pero como Alma de Pájaro sabía que si no era entonces no habría una nueva oprtunidad para hablar con ella se arriesgó, y le dijo: “Mira”; y ella miró.

Con su enorme pico color naranja empezó a escarbar entre las plumas del pecho.

A ella le dió un poquito de asco. Nunca se sabe si tendrán bichos estos bichos, pero luego le dió más asco todavía.

Sabía que no podía llorar, hacía tiempo había olvidado el salado gusto de las lágrimas, pero aún así sintió un poquito de pena.

Ella siempre sentía de a poquitos.

Nunca mucho.

Nunca tanto.

Esas cosas gastan la mente.

Así que sintió penita y asquito al ver como el blanco plumaje del pecho se volvía carmesí. Pájaro siguió arrancado las plumas de su otrora hermoso pecho y luego se clavo el pico en las carnes, abriendo la piel hasta mostrar un bulto podrido y hediondo, pero hermoso, que de alguna manera se tornasolaba y se le veía bien, rojo y azul, verde y violento, suave como el último sorbo de ron, y le dijo: “Está es mi alma, no está muy buena, pero es todo lo que tengo.”

Mientras hablaba su cuerpo se consumía en silencio, como el alcohol que se evapora en la brisa.

Fueron desapareciendo sus zapatos, esos que tenían un “weko” en la punta y cuyas zuelas se había despegado hasta parecer perros con los hocicos abiertos y la “luenga” colgando.

Luego desapareció un poco su pico, con el que había pinta-tado historias maravillosas, algunas incluso él las había imaginado.

Las había vivido todas, pero solo algunas eran suyas…. como ésta.

Realmente suyas, no las que uno escribe y ya luego no te pertenecen.

Desapareció su plumaje lleno de caricias de mar y aromas de garganta, de cuello, de piel de esa que te juré jamás arrancaría.

Y debajo del plumaje fue descubriéndose la piel arrugada de un bebé que iba siendo un aciano, pero entonces antes que se desvaneciera por completo ella tomó esa alma y la escondió en su sombrero.

Por eso le gustan tanto los sombreros, aunque ella no lo sabe. Dice que es para disimular cuando no se lava el cabello, pero a Alma de Pájaro eso no le importa.

Entonces él le dijo:”¿Crees que me puedas señalar como regresar?”

Ella ya no se fastidió, le dio un beso y le dijo, descuida, yo te llevaré.

Pero cuando uno pone el alma en la cabeza no recuerda muchas cosas, y cuando se quitó el sombrero, Alma rodó por la arena de la duna y se quedó seca para siempre jamás.

t3lg147

Nov 2, 2009. 13:56:06

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