AdC4 Ansia

Entrega 4

El vientre inflado,

globo de gas

y el saludo atento a mi alma vacía

sonrisa impostada, seria, gastada que

penden de labios

labios que alimentan mi historia

labios descolgados

y como cuando  si faltara poco

robas mi aire,

el de los vientres inflados

El tiempo no pasa de costado, pensó ella.

Y se acomodó el sombrero. ¡Qué nuevas ideas vendrán!

Qué agonía el encierro de tus olvidos

Dame algo a cambio de nada, él.

Morderé tu alma. ¡Qué fastidio esta mañana! pensó ella y también pensó en arrojarla muy lejos.

Si me callo, ¿me llevas?, él.

Pero ¿a dónde quieres que te lleve?

Contigo.

y sólo cargo lo mío.

y ¿no puedo ser parte tuya o en parte tuyo?

No.

¿Por qué no me das mentiras piadosas?

No quiero y ya no digas nada o te arrojo… Aunque claro que igual te voy a arrojar.

Alma de Pájaro, consciente de necesitar sus zapatos calló.

El sol ausente se le antojaba ahora culpable de no tener plumas.

Ya no te quiero, dijo ella. ¡Te odio! ¡Te odio! ¡Te odio! ¡MALDITO SEAS!

Alma de Pájaro murió por enésima vez ese día.

Y entonces pasó.

Los zapatos empezaron a moverse. más precisamente a marchar. Pero eso se vio luego-luego. Primero, como el viento sobre las dunas, la arena empezó a deslizarse hasta desenterrarlos. Aunque lo correcto sería desarenarlos. Cuando ya se les veía empezarón a marchar. Un paso y luego otro. Un paso y luego otro. Y otro, y otro, y detrás de ellos… unas plumas. Unas plumas que revoloteaban dejándose mecer por la tibieza del desierto.

Llévanos, clamaban.

Llévanos, llévanos. Por tu odio, por tu amor, por tu escepticismo.

Llévanos.

Llévanos por tu oportunidad, por tu miedo, por tus traumas, por tus prejuicios.

Llévanos por tu sangre y por tus secretos, por tus lamentos y por tu dolor. Por favor. Llévanos

¡Bastaaaaaaaaaaa! gritó ella.

Y las plumas cayeron al suelo dejando de danzar.

¡Basta!, temblando el ojo bávaro.

Y empezó a temblar el resto también. En segundos el cielo se obscureció y y empezó a manar.

A 50 metros una mastaba.

La lluvia arreciaba así que decidió entrar.

Un subsuelo con teas.

¿Quién habita este lugar? y al voltear vio un gran nido de MULAS.

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