Archivos para 27 noviembre 2011

fds

See, otro fds y nos acercamos al fda… Pero éste fue diferente. —El camino a la Ciudad Esmeralda está pavimentado con ladrillos amarillos –dijo la Bruja–, así que no podrás confundirte. Cuando llegues ante Oz, no temas, cuéntale tu historia y pídele ayuda.

Después de batallar cual quijote contra molinos hemos llegado a un no returning poit y por ende se han dado los cambios para que las cosas marchen como deben.

Empiezan a solucionarse una serie de cosas que permiten respirar un poco más calmos la llegada de la nueva semana.

El trabajo de cada día fue fructífero en la presentación del jueves 24. Existirán diferentes voces al respecto, pero conscientes del trabajo efectuado y del esfuerzo desplegado creo que se puede sentir uno satisfecho de ver como las personitas con las que se ha trabajado han mostrado un crecimiento en sus fueros internos con respecto a la solidaridad, responsabilidad, y otros valores; y encima han demostrado su aprovechamiento de las lecciones impartidas en estos ya 8 meses.

El otro trabajo, el plan de contingencia, también. Acá vimos muchos más variadas circunstancias, pero siempre con la vista en el norte de nuestro trabajo hemos logrado ir superando uno a uno los problemas que se nos presentaron. Falta mucho por andar, es cierto, pero quiero dejar testimonio de que los cansancios acumulados tienen un motivo por demás loable. Trabajar con un elenco de 10 a 30 personas (¿mucho rango? sorry, no sé calcular al ojo), enfrentar ánimos, visiones, propuestas, incumplimientos y hasta “sabotajes” al trabajo, y hacer el balance y ver que estamos en un 80% de avance total del trabajo me lleva a pensar que sí, fue una semana dura, pero los resultados han valido la pena.

Nadie cree ni deja de creer. Somos parte de la nave aunque nos sepamos un poco controlados y aunque nos desesperemos por ello. Pero a pesar de todo todavía tenemos acá un poco de libertad de compartir nuestros logros y reflexionar sobre nuestros pendientes.

Oj Alá la gente sienta un poco así, o más. Oj Alá mi país, mi gente, mi raza (la humana -aunque esté impropiamente usado el término), mi planeta, pueda ver con optimismo la semana que se nos viene. Y la disfrute. Y al cabo de otros 7 días, el próximo fds podamos decir, este cansancio sí que valió la pena.

Eüx

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23ONCE11

Que pesada la jornada!

Ensayos, preparaciones y tener que pelear con tantos.

Cuando la gente está preparada y cumple con su parte no es necesario hacer sacrificios.

Basta con cumplir tu parte.

Pero ante la adversa fortuna yerguete con el doble de ánimo y dale a los pesos en la espalda el lugar que les corresponde y nada más.

Cada vez más fuertes y seguros de nosotros. No cedemos ni un milimetro.

Que pesada la jornada, sí, pero que vengan más así, que somos los mejores por una razón: NO BAJAMOS LOS BRAZOS!!!

Plan B, hasta el infinito y más allá!!! (Buzz con la cara de “Maldita sea me muero” Sinclair:No la mamá, no la mamá)

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Libra

C – C\G – C\F – C

C7 – C7\G – C7\F – C7

C7\D – C7\C – C – C7 – e

F – f – C – F7

F – f – D4 – D

G – E – a – D – D7

 

Entre olas que no avanzan

tu cuerpo emerge del mar

haciendo el amor con palabras

para en sueños volver a encontrar

la luz, un latido, un dragón

beber un gemido fugaz…

Calza la armadura y ven,

tus alas ya saben volar.

Ofrece un durazno en tu piel,

la tela vamos a rasgar

entre sábanas blancas

marchitando el dolor en tu sien.

 

Y no puedes volver, no puedes volver a encontrar

tu mundo se prende a tu espalda

recuerdos que se pueden borrar

No mires atrás, corres el riesgo al voltear

de verme borrando tu rastro

escondiendo tu huella en el mar

 

 

Elevándote de arena

persiguiendo la nostalgia

sujetándote entre estacas

tu boca de agua salada calma mi sonido

 

Y algún día quizás, mordiéndote el cuello al girar,

tu nombre escrito en la arena

puedas recordar

Un paseo en la lluvia, mi hermosa estatua de sal,

las olas te lamen los pies,

el sortilegio retorna al mar…

Y no puedes volver, el océano empieza a girar,

estrellas desnudan tu espalda,

no precisas ni ver lo que no hay.

De no quereme ver, con los ojos cerrados te vas…

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foro Gráffika (4/23) No hay primera sin segunda

Una sábana blanca extendiéndose sobre mi rostro. Mudo e inexpresivo obituario en medio del dolor de irme, y tú no lo entenderás, susurró. Por favor amor, ¿otra vez con tus cosas? Fui ayer a ver el departamento. y ¿qué crees? ¡¡¡lo habían pintado de color melón!!! Así que he botado al pintor ¿Cómo es que se llama? Bueno, no importa. Lo que importa es que le he pedido a Lorie que le avisé a su primo, el de la constructora. Él conoce gente. Yo quiero la pared de fondo del salón del departamento en color malva. Pero Bartolomé es conocido mío desde la infancia, tiene dos hermanas que mantiene y a sus sobrinos. Bueno, eso no es mi culpa. ¿Quién le manda a hacerse con familia ajena? Oye, él pudo haber pintado cómo tu querías, ¿Por qué no le dijiste a él que querías? Ufff, bueno, bueno mi vida. Ya encontrará algo. No deberás mezclarte tanto con la gente. Mmm, está bien, aceptó él. Al final siempre aceptaba. ¿Ah? ¡Qué está bien!, dijo en voz alta y le entraron de nuevo los deseos de asesinarla. Mañana tendría que encontrarle ocupación a Bartie, y encima hacerlo a escondidas de Lucrecia…

Desde que bajó había tenido que esperar. La verdad que al principio sintió frío. Tomó la tela blanca, al fin era su honor, y se arropó con ella. Luego, con sigilo abrió la puerta y salió.

La pobreza se sienta sólo en la mesa del pobre, tanto así que fue una mujer pobre la que luego de verlo temblando le acercó un pedazo de pan. Estaban a punto de compartirlo cuando la siniestra fraternidad de los desojados les hecho el ojo.  Coda, la gente decía que había sido músico antes de ser pordiosero y ladrón, fue el primero que se lanzó sobre él.

¿Eres una mujerzuela?, que lindo tu vestido. Quítatelo estúpido.

¿Qué deseas hermano?

Calla imbécil. Acá hablas cuando yo te indique, y con un gesto ordenó al Pantu y al Peluquín que le arrebataran la túnica.

La luz fue asombrosamente brillante y les hizo caer de rodillas. Tuvieron que cubrirse los ojos con los dorsos de las manos.

¡¡¡¡Dios!!!! ¡ES ÉL! ¡¡ES ÉL!!, gritó la mendiga primera y cayo inconsciente.

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foro Gráffika (tres de veintitrés) Notas Autoadhesivas

¡Ya me cagaste! A tal punto que ni siquiera tu lapicero he querido usar para escribir esta nota. ¿Cómo puedo detestarte tanto? ¿Qué deberé hacer ahora?

Espero.

Siempre espero. Espero que llegues de los eventos. De la agencia. De los viajes. Espero tus impuntuales llegadas a nuestras citas. Espero que te calles mientras veo el fútbol. Espero que este fin de semana no me pidas que vaya a tu casa a ayudarte a arreglar algo.

¿Cómo puedo ser yo tan estúpido de llegar siempre temprano? Incluso si quiero adrede hacerte esperar para que sientas lo que yo, incluso ahí ni te enteras, porqué tú llegas aún más tarde. Estoy hastiado de tus actitudes.

¿Recuerdas que hubo un tiempo en que estúpidamente pensaba que estábamos tan íntimamente conectados que creía que tu espíritu sufría y sentía igual que yo, y cuando inexplicablemente me sentía mal sospechaba que algo malo podía estar sucediéndote?

Pues ya no. Sé que ahora que sorteo mi alma entre todas estas penurias tu te sientes bien. No te enteras.

Cómo decía el Iona de Janoj Levin:” ¿Qué cola invisible más fuerte nos tuvo que pegar en una vuelta del camino?”

La felicidad no se compra pero sí los plascevos.  Ahora ganas muy bien. Ahora siempre hay trabajo. Entre las pasarelas y los escenarios. Es tu perfecta excusa para todo: tus presentaciones. ¿Qué puedo hacer yo, un inválido mental? ¿Cómo me voy a cruzar en el camino de la magnífica Suzzane Del Águila?

Era más fácil cuando sólo eras Susana Rodríguez. Una desconocida estudiante de actuación.

El estreno era a las 20:00. Son las 4. Han pasado ya 8 horas y no apareces. Mejor así. Ahora queda sólo el tiempo y el dolor. El dolor que se marchará con el paso del tiempo. Pero ¿cómo controlar esta tortura del intermedio?

Avanzó por la habitación con la paciente desesperación de un león enjaulado. Ella no llegaba nunca. Habían quedado que luego de la presentación se encontrarían para ir a celebrar. Había estado en su casa, y si se complicaban las cosas iba a regresar para que salieran de ahí. El ya la había llamado y estaba cansado de dejarle mensajes en el buzón de voz. Entonces vio el maletín Gucci que juntos habían comprado no mucho ha. ¿Por qué lo había dejado? Se lanzó sobre él y empezó a revisar los bolsillos laterales con mucho nerviosismo. Ya eran las 4:30 y no tenía idea de a que hora se animaría ella a venir, pero aún así se sentía observado. La consciencia le hacía casi desear que en cualquier momento se abriera la puerta.

Sin ser religioso tenía algunas ideas fijas en la cabeza, y sentía que todos iban a ser castigados en algún momento por lo que hacían. Se movía más por miedo que por convicción. Sacó el paquete de Marlboro del bolsillo para fumar un pucho y tranquilizarse un poco. ¿Qué buscaba? No lo sabía.

‘Una prueba, algo que la inculpe’

Que la inculpe… de ¿qué? Tampoco tenía ni idea. En el bolsillo central encontró un llavero azul de goma que le había regalado cuando todavía ella no era nadie. Le recordó esa época y se sintió amargado. Sujeto el llavero -con dos llaves evidentemente de valijas y una de una cerradura que aparentaba ser de una puerta principal- al tiempo que sacaba un papel doblado. Ya lo iba a desdoblar para leerlo cuando escuchó el ruido de un coche acercándose a la casa. Dejó caer el llavero. Metió el papel a su bolsillo, y tiró el Gucci detrás del sillón. Espero. Siempre esperaba, ¿no?. Nada. Ni el sonido de los tacos ni el ron-ron del motor. Desdobló el papel. Era una nota de venta. La arrugó y la tiró en la papelera al lado del sillón del escritorio. Aguzó el oído en ese silencio magnificante de sonidos que es la madrugada. Le pareció oír tacos. Sus tacos. Esos sonidos antes lo habían excitado avisando de la presencia de quien, había creído, que lo amaba.

Nada.

Extrañaba su perfume. se agachó a levantar el bolso. Debía confrontarla. Definir la situación. Frente a frente. Insistió en esculcar el bolso. Encontró un labial, una polvera con espejo. Una cajita de Eve mentolados que a él le parecían ridículamente snobs. Su fotocheck y algunos tickets de avión.

Se detuvo en estos últimos y casi salta de alegría y rabia al encontrar que entre los tickets de Suzzane había uno de Julio Eduardo. Si ese marica era el encargado o su valet personal ¿no debía tener el los cabos de los pasajes y no ella en su bolso?

Pero había más, un portadocumentos con papeles de una Lucrecia Morrón. ¿Por qué diablos tenía los papeles de una Lucrecia morrón, y quién diablos era esta mujer?

‘¡Te cagaste! Creíste que me ibas a engañar maldita zorra, pero te equivocaste.’

¿Qué haría ahora?¿La enfrentaría? No. Todavía no. Tal vez julio Eduardo era su amante, pero no encajaba la Morrón. Tenía información pero era incompleta. Ella podría salir del paso fácilmente con alguna excusa. Debía sacar una copia y juntar más información. Pero ella no debería sospechar. Ya había sido bastante estúpida en dejar ese maletín en su casa. Prendió la computadora para escanear los tickets y los documentos. Vio la foto de Lucrecia Morrón. Extraño, la encontró familiar, pero no sabía de dónde. Era una mujer atractiva sin duda. ¡Qué raro que no la recordara! porqué sin duda la conocía de algún sitio. Pero cuando le gustaba alguien no la olvidaba. Conocía a las otras modelos y las recordaba, ¿no? Vanessa, Fernanda, la pelirroja sin pechos, la otra anoréxica… ¡Lucía!, Karina, Rafaella y Ma. Cristina. Estaba también esa flaquita… mmm, esa que fue una sola vez a la agencia… ¡Lorie! Hasta de ella se acordaba. ¿Quién era Lucrecia Morrón? ¿Por qué su cara le parecía familiar, y por qué no recordaba de dónde le resultaba familiar?

‘¿Y julio Eduardo? No se suponía que él viajara a cada evento… ¡Eso es! Con razón dijo que lo había llamado para que la recoja del aeropuerto y él nunca recibió la llamada. No figuraba en el registro de llamadas perdidas.

¿Coincidencias o hechos concretos?

Las 5 menos 5. Pronto amanecería. prendió otro cigarro. Scaneó los papeles y volvió a acomodarlos en el maletín. Ya no vendría. seguro lo llamaría al medio día y se excusaría. Sin embargo, se apresuró. Cómo con temor de ser atrapado in fraganti.

Abrió la puerta principal y salio a respirar el fresco del amanecer. El sol ya iba pintando incipiente el alba. Maldijó una vez más y le dio una chupada más al cigarro.

¿Qué nos pasa? Nos desgastamos. Ya no suceden las cosas bien y punto. Tú y todos tus compromisos y llegar tarde o no llegar, y no tener tiempo ni ganas de nada.

Estás cansada, lo sé. Pero también yo. Físicamente realizó un mayor desgaste cada día que tú. Ahora llegas y a cada proposición mía surge una negativa tuya. ¿Ir a bailar juntos? Un sueño. Que la prensa, que la gente, que los fanáticos y los fotógrafos… Y no estaría mal, de no ser que a los compromisos que vas sí que bailas. Bailas hasta en la tele…!!! Si es el cine, que ya viste esa pela en el vuelo.

No podemos pasear, ni reir, ni detenernos a oler una flor cualquiera, a observar una puesta de sol… si ni salimos. O es tu depa o mi casa. Simplemente caminar y fumar unos rubios estaría bien, pero tú debes descansar de la noche anterior para la nueva. Del viaje anterior para el siguiente. Y yo…, yo soy solamente un intermedio. Tu hotel local. Pero yo no puedo vivir sin alimentarme de aire, de ni aire: sonrisas, tratos amables, paseos, ni aire.

¿Qué nos pasa? Nada en común. A ti te pasa tu vida y tus cosas, y a mi ni mi resentimiento. 

Es pues mejor decir adiós.

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foro Gráffika (dos de veintitrés) Viaje a la Ilusión

¿El hombre que nunca más bailó?¿qué clase de título es ese?, dijo Lucrecia dejando entrever brillantes y blancos los afilados comentarios que vendrían.

Lucrecia… ¿cómo podía haberse comprometido con ella?

Bueno, es un título provisional, se excusaba en la blandura que de él había hecho esa máquina de triturar era que el amor. Esa máquina que tenía que ser más peligrosa y destructiva en manos de Lucrecia.

Lucrecia…, sonaba a…, ¿qué era lo que le hacía recordar exactamente su nombre? Lucrecia…

¡”El hombre que nunca más bailo”!, siguió mofándose. Disculpa mi amor pero no negarás que es un nombre ‘sugerente’; y tuvo que llevarse la mano para cubrir su boca mientras las mejillas se le humedecían con las involuntarias lágrimas de la risa.

Verás, dijo él afirmándose. Se refiere a que una vez que quedó sin su pareja nunca más quiso bailar. El baile es una representación suprema, ideal. Es un respeto romántico.  El baile es la encarnación del erotismo. La subjetividad del coito pero en comunión. Es como el canto del cisne.

Vamos… ¿en serio?¿el canto del cisne?

Canta una sola vez en la vida, cuando muere su pareja.

Pues hubieras llamado a la novela: “El canto del Cisne”, y no esa cursilería: “El hombre que nunca más bailo”.

“Entró a la habitación. Le sorprendió que estuviera todo tan obscuro. ‘Acabo de llegar’ le dijo por teléfono. ‘Bueno ya, voy a buscarte’le contestó él. ‘Voy a tardar sólo un poco porque debo comprar alguna cosas y además recién está secando la ropa’. ‘Xévere, entonces voy a dormir un poco. Anoche casi no he podido y el viaje además ha estado fatal. ¿Dónde te metiste que no contestabas?’ ‘¿Qué? Mi teléfono ha estado encendido todo el tiempo.’ ‘Bueno, ya conversaremos después, me quiero recostar’. ‘Bien, ciao’. Y ahora todo tan obscuro. Ni una cortina abierta. Toda la luz llegaba del televisor. Volteó y la vio durmiendo. Le entraron esos enormes deseos de ahorcarla… Le tenía tanto odio retenido. Depositó sus cosas en el tocador, jaló la banqueta del mismo para sentarse frente a ella y observar su sueño. Esos ojos, que antaño había buscado en las aulas universitarias con desesperación se le presentaban ahora ajados, arrugados y desteñidos del color de vida. No podía verlos sin que le viniera a la mente aquella tara incontrolable que tenía cuando se irritaba y que le hacía parpadear muchísimas veces en un segundo.

El recuerdo lo sobrecogió. ¿No hubiera sido mejor que se cayera el avión en que vino ella y extrañar amante a la muerta que tenerla viva con odio? Claro. Los otros pasajeros no lo merecerían. Aunque su inmolación bien hubiera hecho que Roger los considerara héroes.

Ella movió la cabeza y giró al otro lado. Roger pensó que tal vez iría a despertar, y una arcada sacudió su laringe. La detestaba. Ella había hecho todo lo necesario para ir desenamorándolo poco a poco. Pero era cobarde. No se atrevía a decírselo.”

‘No, eso no’, pensó. ‘Roger no debe ser cobarde, al contrario. Debe pisar fuerte. Debe hacerse respetar’. Se levantó a servirse una taza de café y encontró sobre el escritorio una lista de encargos que le había dejado Lucrecia. Recordó sus burlas acerca del nombre de la novela. ¿y si tenía razón?¿Si el título es demasiado…?¿…? Le costaba creer que había pensado en un título tan estéril. ¿Cursi?

‘Además ¿qué sabe ella? Ella es una simple agente viajera. No sabe nada. ¿qué puede saber? Toda su vida se limita a papeleo, a burocracia, a facturas. Esa es toda su literatura. Que tengan letras y palabras, lomos, tapas y folios, y estén empastados no los hace libros. Ella hubiera preferido que escriba… no sé, algún ensayo de investigación científica o un manual de marketing… Nada. Ella no sabe nada. Mañana le muestro a Lorie y que ella me diga.

‘Ahora que… si ella también me dice que es …. Que no está bien, entonces veré. Pero el que lo diga Lucre si jode.

‘Lucrecia… a qué suena… ¿a lucro? ¿Es su significado el que tanto me desagrada?

‘Quince días de vida’, suspiró. ‘Bueno quince no, esta noche es cine’, pensó recordando que iban a ver una repasada de “La Noche de las Narices Frías”.

Ella gustaba de esas pelas. ¿Quién era el cursi? Ese título no le parecía cursi, ¡no!

¿Acaso no era más cursi ir a sus 27 años a ver un refrito de Disney al cine?

Avanzó a la cocina y se sirvió una taza de café negro. Recordó que tenía que recoger al gato después de la agencia. ¿Qué estarían pensando Peter y los otros? Seguro en una buena despedida de soltero. Era lo único que le quedaba de bueno. Luego del matrimonio tal vez la agencia fuera más que trabajo. Ya la iba sintiendo como un refugio que inexpugnable lo cuidaría de Lucrecia. ¡Claro! También estarían los continuos viajes de ella.

¿Viajes? ¿y cómo soporta la Luna de Miel? ¡Qué desgracia! ¿Por qué se casaba si odiaba tanto el matrimonio?

¿Lo odiaba… o tenía miedo?

No. Lo odiaba, sí. Pero al matrimonio. A comprometerse con Lucrecia. A Lucrecia.

Odiaba a Lucrecia. Por eso escribía la novela. Porqué ella lo había tratado de desanimar. Porqué se burló del título incluso cuando era sólo una idea aún. Porqué se burló del título del mismo modo que de todo lo demás que él hacía. De sus campañas, de sus amigos. De sus amigas.

Él la odiaba, sí, y seguro que ella lo odiaba también a él. Por eso iban a casarse. para vengarse mutuamente. Para atrapar y hacer infeliz al otro. ¡Claro! Ahora entendía todo al alivio de la caliente porcelana con café.

¿Qué haría Roger? ¿Mataría a Lisa? ¿Él mataría a Lucrecia? ¿Sería capaz? Y esa maldita idea que no le quedaba clara: ¿a qué sonaba Lucrecia?

¡Ah! ¡ Ya lo sabía! ¡¡¡Lucrecia sonaba a Crueldad!!!

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Caoxgen

C – d

F3-G3-C}

F3-G3-a-D-G

E-a-D-F-G

Beber del agua la sal

y en tus ojos manar suave luz

Solo me lleva a escapar

acostado en el filo del mar

espiando tu piel, insertándome bien

Tardas muerta sin sabor

de palabars detruyes tu adiós

levantas tormentas de alcohol

que decapitan gusanos en pos

de tu alma sin memoria

sumergirme en tu sal…

Mentiras se elevan y envuelven cual ritos

que alguien pudiera notar

y escapan los sentidos añejos

que  no calma al recuerdo extrañar

Y sembrando huellas en el techo razono

y ansío, volveré a empezar

reconstruir honrado las formas

recuperaré mi pulso normal.

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