Archivos para 13 noviembre 2011

foro Gráffika (uno de veintitrés)

Desdobló la entraña y se arrellanó en la sospecha.

Sabía que el tiempo le haría olvidar los llamados pelos y señas, pero la sensación inembargable de tristeza que anidaba en su alma quedaría como una marca indeleble a pesar de sus esfuerzos.

Se dirigió al baño. La náusea le invadía y el vientre le quemaba.

El abandono, como una bofetada, se reflejaba físicamente en la inconformidad gástrica avivada por el alcohol, bombero de las llamas del dolor.

Inmisericorde el campanilleo del teléfono la incorporó antes aún de terminar de inclinarse sobre el pocillo de los postres fecales.

¿Aló?

¿Has visto el noticiero? Están pasando una nota sobre tu presentación de anoche.

No. Han cortado la luz. Es un apagón en toda la manzana.

¡Nooo! ¿Cómo…?

Hace ya media hora, dijo mientras consultaba el salpicado reloj pulsera.

Las criminales puntas de las agujas las sentía como clavándosele en la boca del estómago, y su andar circular, ese andar ciego a ningún sitio, reavivó el vacío provocándole una nueva arcada. Sintió el vinagre de la cruda en la boca y las narices. Lagrimeo por el dolor cómplice del brillo colgante del sol de las 8.

¡Qué mala suerte!, sonó la voz.

¡Así es, querida! ¡Piña!

Bueno Suzzane, si lo anuncian para transmitirlo de nuevo te lo grabo.

CLICK.

De pronto Jesús despertó y se dio cuenta que había mucha gente que le adoraba.

‘¿Qué sucede?’, se preguntó al verse rodeado cual rockstar de moda, de incondicionales fans, ¿Será algo que he hecho o dicho?

Alzándose sobre las puntas de los pies y sintiendo el áspero stipes rozando su espalda, empezó a recordar.

‘Por lo menos aquí se está fresco’ y se durmió.

Al siguiente día, a las 6, vio de reojo aparecer un hombre de rostro cetrino, por una puerta lateral detrás suyo.

Éste avanzó, abrió unas cortinas y unas pequeñas ventana sobre unos vitrales, y por fin, Él, la luz viviente, vio la luz.

El contexto que le hizo saber de su incidencia en la adoración por parte de los fans, lo constituía un altar a sus pies, la preferencial ubicación en el centro de la cripta, las velas y el cirio principalmente.

MENTIRAS.

Él tiene una relación tediosa y odiosa.

Realmente detesta a su mujer pero por alguna razón no lo sabe.

Hay un vendedor afuera en la esquina. Con su mercancía deambulando para satisfacer a los fumadores.

Suceden cosas y sí, las nota. Pero ha pasado tanto tiempo y tanta es la costumbre que no sabe que hacer. Entonces decidió escribir la novela. Esa en la que le sacó todo en cara y dónde el pudo marcar la baraja. Por ejemplo, la vez que fue a buscarla a sus clases de cómputo. Buscaba el nudo para su novela. Y decidió matarla.

En la esquina el semáforo parpadea y se apaga, pero al cabo de 3 segundos vuelve a funcionar.

Matarla en la novela sería como un rito.

Las 18:35. Faltan todavía 10 minutos. 10 largos minutos. No la espera más y sale. Tiene una idea en la cabeza. Algo que está ahí. Jodiendo más que el recuerdo de lo que aún no sucede. Sale del instituto sin esperarla más. Tanta espera en vano. En vano por menos de 10 minutos. Sale con esa idea en la cabeza. La de la novela. La de matarla. Sale del lugar pensando en ese capítulo. Pensando que pueda ser el capítulo final de esa novela inconclusa. Sin epílogos ni conclusiones. Marcando las cartas.

Las luces de los coches se reflejan en el agua sucia que ha lanzado el vendedor de cigarros al pavimento.

Pensando en el capítulo más importante de su libro y de su vida voltea buscando al vendedor. Necesita reflexionar y un cigarrillo siempre le viene bien para eso. Son ideas suyas. Voltea justo al ver un reflejo de la luz de un coche sobre el agua en el piso. El semáforo finalmente se apaga del todo. Se distrae cruzando la pista. Y entonces pasa el camión.

Algún sarcasmo de la vida. El producto, algún nombre o dato hacen que la evoque en su agonía.

Se empiezan a acercar los curiosos. El vendedor, que no ha visto realmente nada, se hace de la atención general narrando lo que ha sucedido.

El sólo pensaba en ella, pero al final, en un último esfuerzo logra ver el techo de la cripta al final de la cuadra. ‘Jesús’ piensa, pero de sus labios surge Suzzane.

Corre su sangre y se mezcla con el agua en un charco insano.

NUDO

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Catalepsia

Te quieren sólo para “no despiertes”

Tus ojos vacíos tu cuerpo inconsciente

una bala perdida flotando en tu almohada

lista a evitar más dolor.

Avanzamos lento por parador, vemos bombas en niños que claman amor,

y tu mente en seco pretende comprar solución y calma en el arsenal.

No queremos despertar para volver a empezar este juego macabro.

Sólo al fondo las muelas apretar y sentir el calor que ya hay sangre en tus manos.

Vamos, debemos saltar barreras que los amos quisieron plantar

en nuestras cabezas

semilla infernal

que los redimidos saben cómo estar

salvando ser quemados

compromiso social

somos nuestro pasado y el turno matinal

junto al express que solías tomar

con noticias frescas untadas al pan.

Entre cuatro paredes que no dejan de sangrar

la madre en la esquina, la bolsa del pan, espiando el rumbo que los desolados

también sabemos caminar;

y una lágrima cae del pecho a las manos. pues son hijos de afuera los “no salvados”

sin querer ya mirar el fuego que no arde, y el azul acero atravesando la carne.

Cerrar los ojos parece normal, el problema está en MANTENERLOS CERRADOS,

jode no poderse adaptar a vivir en esta catalepsia social.

Es mi sangre mortal la que se derrama, tus versos, tu llanto, tu cruz y tu fama: una luz que al final se aleja y no avanza.

Luna rota, el cuerpo cae de la ventana…

Vamos, vamos, debemos saltar:

la calma consciencia y el arsenal;

una bala perdida flotando en tu almoahada;

(jode no poderse adaptar)

azul acero atravesando la carne;

en nuestras cabezas, semilla infernal.

Que los puritanos se laven las manos,

viviendo en esta catalepsia social.

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Alexa

viernes. 7:58 am. Por incoherente que suene, a dos días de tener un años menos de vida.
Sí, así esté vivo, un año menos.
No es esta la declaración de un apesadumbrado y común ciudadano clase media en una ciudad de características de tercer mundo subdesarrollado a ultranza.
Ya habrá tiempo para los desgloses.

¿El mundo? Vacío. Mi apreciación.

Gritos por todos lados. Alegría de vivir que le dicen. Fragor. Stress.

Algunas veces escuchaba palabras que me sorprendían en personas (¿?) que bueno…

Una vez estaba en la cama. Descansaba, en ese tiempo casi nunca dormía.

Cerca de muy tarde sonó implacablemente una y otra vez el ringtone que identificaba a la gacela, al mono.

¿Duermes? jajaja, dulce y ebria la voz. Ven.

No jodas. Mañana tengo una presentación temprano.

Ven. Tengo una sorpresa.

La loca idea de ser el protector angustias, de sujetar tus cabellos cuando vomitas y poner un depósito con agua en que se disuelva tu digestión previa enervada por el alcohol sin límite que has consumido me obligan a para cuerpo en frío y cansancio, y casi con una maldición en los labios y el deseo en la entrepierna me levanto perezoso.

¿Qué mierda de hora es?

Fuck! ahora a pedir un taxi y la espera hace que el deseo de cerveza, o un buen ron, estimule la parte atrás del cerebro. Ahí donde oculto mis más perversos recuerdos y mis peores intenciones. Debajo de la alfombra rosácea que recubre mis lóbulos barro y escondo la negrura de mis pensamientos.

Ya estoy aquí.

El segundo piso con 4 mesas 8 ebrios y un cantinero.

Al fondo en una mesa de la triste taberna de 5ta, te veo al lado de la alta y pálida, respetablemente lúcida para tanta estupidez, amiga de la niñez que no volverá jamás.

La que sabe los secretos que orillan tu precaria necesidad de afecto.

Te dije que vendría. ¿Sabes? Alexa quiere decirte algo.

Un par de humos. Prendo uno y le alcanzo el restante.

En la otra mesa uno de los parroquianos se queda mirándote fijo. La verdad mientras no te agreda me da lo mismo.

¿Qué me ves? Por gusto me ves. Soy lesbiana, ¿ok? Mira.

Y jalas la cabeza pálida y la besas en los labios con una falsedad que ni siquiera sirve para fantasear.

Bueno, dime. ¿Qué es eso importante para que me saques de mi duermevela?

Shhh. Dame mi vaso.

Alexa se rehúsa.

Dame un vaso o me hago a tu padre.

Calla mojona, me voy a meter con tu hermano.

Shhhh, zorra, jajajaja, me voy a hacer a tu viejo.

Hey, interrumpo.

Las otras mesas ni se molestan en voltear. se paran 2 pagan y salen. Los envidio. Quiero irme pero ya vine.

Estás borracha babosa.

Si, dile lo que le querías decir.

Sí, dime.

O sea te digo sin pelear, pero…

Dime, normal, no hay problema.

O sea, a ti te encanta hacer sentir mal a los demás para sentirte bien.

Jajaja, sí, es cierto. Y no sólo eso. Es peor. Puedo disfrutarlo.

¿Apesadumbrado?

No.

¿Entonces?

Aburrido, más bien. Aburrido de vivir. Cansado. Cansado de buscarle sentido a la vida, mientras la existencia te va cagando a golpes cada vez que volteas la vista y abres los ojos de observar más que de ver.

¿Común? No.

Nada común. Atípico, dijo el psicólogo. Y sin embargo, nada especial. Vulgar y no común. Qué paradoja. ¡Qué patetismo!

¿Diferente, entonces?

Para nada. Tan igual a cualquiera. Con sentimientos baratos y psicoanálisis despreciable. Con manotazos de ahogado tratando de aferrarse al nombre como única manera de mantenerse en pie. Con la vida hecha trocitos. Si es que se llego a la vida siquiera…

¿Ciudadano?

Más bien paria de corazón.

Clase media…

No existe. Acá o tienes o no tienes. Yo no tengo. La clase media es una apariencia de los pobres, un snobismo para sentirse “en vías de desarrollo”.

¿Es eso lo del tercer mundo?

Sí. Tercer mundo a ultranza. Porqué nos dio la gana de no tener ganas.

Alegría de vivir: hacer sentir mal a los demás para sentirte bien.

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