ESTADÍSTICAS Y RAZÓN

No soy tan (ojo al tan) pendiente del aplauso.

No soy tan dependiente de la atención.

No soy siquiera independiente de la crítica, ni atento de ella.

Pero igual que bien se siente cuando en estos blogs, que ya sabemos escribimos más por una suerte de principios que cantidad de lectores, esa línea de las estadísticas de quienes han revisado el blog indica una mayor cantidad.

Deben estar muy ociosos o yo yo debo tener mucha suerte, pero igual gracias a quienes lo revisan.

Les voy a contar una historia que hace tiempo oí -para los que me conocen saben que mi esencia es contar historias (en música, teatro, escritos, intervenciones, tv, etc.); así que voy a contarles, les decía, una historia que debe sintetizar la razón mi ser y de la existencia de este blog, y el porqué sonreir cuando las estadísticas indican que se llega a más gente.

Dice así:

Salió un día Nasrudin a caminar por el mundo.

En eso llegó a una plaza bastante transitada, así que tomó un banquito que llevaba entre sus bártulos y parose encima del mismo. Y empezó a contar cuentos, a contar historias.

Y la gente empezó a asomarse. Y les contó la historia de la piedra azul, que escuchó alguna vez de otro cuenta cosas, y también la historia del hombre que fue al carnaval de Venecia. Contó historias vividas, oídas e inventadas, pero todas reales.

Y se junto un grupo de hasta unas 200 personas que lo escucharon extasiados por unas 3 horas en que se detuvo porque había que tomar algo de líquido. La ausencia de líquido causa deshidratación -así decía Rolo que estudiaba para médico pero que acabó en EsSalud que es la seguridad social de mi país pero con un nombre que más parece un sarcasmo.

Nasrudín tomó su agüita y se fue a ver de hacer la vida, comer algo y estudiar para el día siguiente.

Y ese día siguiente llegó como llegan todos los días siguientes. es decir fresco y prometedor.

Para las 11 de la mañana fue otra vez a la plaza y pusose a contar cuentos de nuevo y así estuvo otro montón de horas… pero, esta vez la concurrencia fue menor. Y al otro día menor, y al otro día menor, y menor y menor…

Y finalmente  llegó el día -porqué siempre llega el día- en que nadie se detuvo a oír y Nasrudín… Nasrudín se sintió re mal. Entonces se puso a pensar que hacer y llegó a una solución.

Cerró los ojos.

Así es cerró los ojos y parado sobre su banquito sigui narrando sus historias.

De pronto se acercó un niño y jaló la manga de su chompa. Nasrudín volteó al tiempo que abría los ojos.

“Señor, dijo el nene.¡¡¡¿Está usted looocooo? Esta habla que te habla que te habla y acá yo no veo a nadie que le este oyendo!!!”

“¿Sabes?, contestó Nasrudín, antes yo contaba historias porqué trataba de cambiar al mundo. Ahora las cuento para que el mundo no me cambié a mí.”

 

Y esa es la razón.

Y por eso no estoy TAN pendiente del aplauso, de la atención, ni de la crítica.

 

EuxemeOrígenes

T3LG147

AQP -PE

 

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  1. #1 por zegarara el marzo 19, 2012 - 22:34

    chevere gustavito , que no nos cambie el mundo……………….y aun estamos a tiempo de cambiarlo para nosotros los demas que ardan

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