Azul Plateado [Labios Grises]

Hace algunos años, el día 157 del año 99, o sea mas o menos por mayo, escribí esta canción.

Por aquel entonces no contaba más que con un equipo Aiwa, de mi hermana, un par de micrófonos y una guitarra -ajena- a la que el dueño -que nunca supo tocarla- le puso de nombre Mantona debido a una mala idea.

Era esta una guitarra negra que no tenía el agujero de resonancia habitual, si no más bien un par de jaladas a los lados a manera de cello o violín.

Alguna vez Ronnie -X Dinero- me preguntó si la había fabricado yo (por lo desvencijada que andaba la pobre).

A Mantona, y al buen Coqui, les debo el haber podido hacer este tema que es uno de mis favoritos.

La canción es otra historia de amor.

Un él que se convierte en el amante de una mujer que no tiene dueño pero que está en un paréntesis entre dos relaciones serias.

Ella sabe que la relación no tiene futuro, pero la disfruta en lo que dura. Él se enamora perdidamente, y si bien no quiere comprometerse jamás, no quiere dejar de estar con ella. La eterna promesa de sexo como motor de la conducta humana.

Luego de un brevísimo y fuerte romance quedan en encontrarse 15 años después, cosa que hacen para descubrir que no han pasado 15 sino más años por ambos.

En su fuero interno él sabe que es la mujer con la que debía estar.

Ella a su vez considera como hubieran resultado las cosas de haber decidido seguir juntos y esto le produce una nostalgia.

Para Silvio “los amores cobardes no llegan a amores…”; pero para ellos si llegaron a historias, aunque se quedasen ahí.

Lamento que se contenten con la letra, ya que no descubro aún como subir la música al blog.

Apenas esté lista y grabada -también de forma casera en la handy- la subiré al Youtube para que la puedan oír y me cuenten…

Esta canción, que narra los mórbidos pasajes de una relación amorosa, es Azul Plateado.

 

Entre el espacio que dieron tus besos,

de versos cortos y traición a tiempo,

engaños triste brillo en las miradas

para tentar…

 

Un ansia vieja clavada en mi pecho,

desierto amor que despertó silencios,

historias siempre historias de agua en las pupilas…

Y no saber

dónde empezar

jamás…

 

Observar tu cuerpo en muda rutina

por mucho tiempo que haya nunca, nunca hay salida,

y reclamar por sangre besos a tu espalda,

verte ir…

 

Tus labios jirones de luz, viajes de tan lejos,

caminos y pasión, petición de besos,

rasgar la inocencia en cuartos de madera…

querer estar,

mata el reloj,

amar…

 

Plazos de quince años y no hay manera

dolor…

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