Archivos para 17 noviembre 2012

Límite y libertad

Límite y libertad.

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Día de Estadísticas

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1,823 visitas.

3 continentes.

27 países.

1,823.

Toda sud América (excepto Guyana, Guayana y Surinam).

¿Qué puedo decirte?

1,823 personas se han dado el trabajo de entrar a este humilde blog, y algunas hasta han dejado comentarios.

No se escribir en busca de ser leído y menos de no serlo.

Escribo por el placer y la necesidad de hilvanar letras y tejer palabras, y recrearme en la forma de estructurar historias y pensamientos.

Sin embargo, que bien se siente la estadística. 

1,823 visitas la haces en un instante si pones fotos de desnudos o escribes frívolamente sobre tópicos de moda o basta con ser controversial y futbolero… perdón fulbolero (así es acá)

Pero escribir personalistamente, como me gusta, y percatarme que hay gente en sitios tan dispares como Holanda, Bangladesh, o Arabia Saudí, que te están leyendo… ¿cómo no va producir esa sensación de agrado?

Hoy es una fecha particular para ver estas cosas. Más tarde saldré como Paul Buchman a pasear con mi perro y una copa de vino, que en la huachafada igual reposa la resaca de lo vivido (como dice Vallejo, el inmortal) y la reflexión juega con lo mismo.

 

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Animación

Lo he visto.

Es sencillamente genial. Míralo, diviértete un poco, y aprecia que buen trabajo hace Alan BecKer.

 

http://fc01.deviantart.net/fs13/f/2007/077/2/e/Animator_vs__Animation_by_alanbecker.swf

 

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Límite y libertad

Los límites de la censura, la autocensura y la libre expresión de la opinión.

Temas tan apasionantes como trillados. Aburridos e importantes.

Importantes sí, pero sólo cuando te afectan o son vulnerados de forma fehaciente.

Hay un tema de emotividad muy fuerte allí.

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Cuando el tema se vuelve sensible es que argumenta y se trae especialistas, y leguleyadores; y todos desarrollan una opinión que no suele tener más sustento que el de la ira, cólera, hígado o actitud con que se expresa.

Hay temas -casi no quedan tabúes- que son debatidos y generan ideas libremente. Mientras no sea un proselitismo explícito en contra de los valores y costumbres de una comunidad, mientras no ofenda la fe, creencia, valor, norma o costumbre de un grupo social; no hay problema.

En una sociedad como la peruana este tema pasa, y pasa bien.

Somos bastante tolerantes y poco discriminadores. Solemos ser buenos anfitriones, al punto que es más fácil pensar que un extranjero tiene más facilidades en esta tierra que un oriundo.

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El peruano tiene una mezcla de generosidad y estupidez que engaña a primera vista. Pero obvio, no se puede generalizar. Hay otros que se creen los “vivos”. Peruanos que viven de otros peruanos, que se almuerzan peruanos en forma de comunidades enteras, sindicatos, asociaciones… y que de tontos no tienen ni un pelo.

De inteligentes tampoco. ¡De astutos! Eso es otra cosa. Y es que resulta gracioso que esos almuerza peruanos se los almuerzan para otros extranjeros a los que les rinden pleitesía y a los que a escondidas adoran en forma de un olimpo de dioses de plástico que marcan sus jerarquías en platinum, dorado, plateado, negro, sueldo, débito, etc.

Luego que la censura supera los intereses del mercado y de la oferta y la demanda, y el libre comercio, y liberalismo económico; se disfraza de moralista y entra a fastidiar a los creativos, a los artistas, a los originales, a los innovadores, a todo aquel que tiene algo que decir.

Pretendemos controlar contenidos y no distinguimos entre la decencia y la cucufatería. Recuerdo un singular episodio de The Simpsons, en el que Marge  consigue realizar una campaña para evitar que contenidos deformantes como los de Itchy & Scratchy (Tommy y Daly, en la traducción latina (¿por qué cambian dos nombres en inglés por otros también anglófonos?) se transmitan en los medios.

Itchy & Scratchy terminan convirtiendose en unos estúpidos sin motivo a raíz de la autocensura del estudio que los produce. Sin embargo, el resultado muestra frutos interesantes. La televisión pierde interés y los chicos salen a jugar al aire libre, a montar bicicletas, a volar cometas.

Un día llega en gira a Springfield la monumental obra de Miguel Ángel: El David.

Estamos hablando de ligas mayores. Uno de los 3 más grandes renancentistas. Un genio dador de maravillas como la capilla sixtina, amén del diseño de San Pedro, pinturas, esculturas…

Como El David de Miguel Ángel es un desnudo, la población de Springfield se indigna y pide que lo exhiban, sí, pero con pantalón…

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Cuando se camina en la vía del extremismo se corre el riesgo de perder objetividad. La fanática búsqueda del cumplimiento de las reglas a rajatabla inhibe el desarrollo del criterio, del juicio, del razonamiento.

La norma se hizo para el hombre y no el hombre para la norma. En la biblia vemos está mención con respecto al Sabath.

En la vida diaria vemos la contraposición hasta el hartazgo en las bocas de aquellos que se niegan a reflexionar, a sentir empatía, a aceptar y expresar agrado. Para ellos sólo valen la ley y el orden…

Todo lo ocultan, todo lo niegan, todo lo censuran.

¿Se debe indiscriminadamente manifestar todo tipo de contenido sin autocontrol y aunque sea pernicioso?

No, tampoco. Para eso esta precisamente el autocontrol. El saber nadar en la convivencia y aceptar en ceder sin traicionar.

La publicación o expresión de una opinión en los foros adecuados, en los momentos idóneos, de maneras asertivas.

Puedo decir basura y esto no tiene que afectar a nadie, pero no por ello convierto “basura” en el único término a usar, o no por ello lo empleo cuando se come, cuando se trabaja, etc. Hay un lugar y un momento para todo. Es nuestro criterio quien determina cuando y donde, y quien asume las responsabilidades de que de los actos se generen.

Pero no pretendamos ocultar el sol con un dedo.

Si quiero formar personas con criterio para evitar el consumo de drogas (desde las ilegales hasta el alcohol, tabaco, cafeína), no voy a optar por no hablar del tema o pretender que no existen o por convertir en tabú palabras como marihuana en la sociedad.

Eso es sólo una hipocresía que terminará por hacer mucho más peligroso el enfrentamiento con el tema que irremediablemente se va a dar dadas las circunstancias y tiempos en que vivimos.

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Asertividad para hablar clara y honestamente. Sin agresiones.

Pero por supuesto con la reflexión y cuidado de los códigos. No se trata tampoco de hacer alegorías, o fomentar su consumo, mucho menos justificarlo. No porque lo sea o no (justificable) si no porqué no corresponde.

La única censura aceptable es el autocontrol, la conciencia que voluntariamente, después de discernir moralmente, determina que es bueno y que es malo, y controla voluntariamente los impulsos y reacciones al respecto.

Por lo demás, el cielo es límite.

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Oniria, otra vez…

Ayer tuve un sueño canalla.

Ayer es ayer, antes de ayer y mucho antes de ayer. Y sí, tuve este sueño canalla.

¿Hasta dónde es posible recordar las promesas que nos hicimos antes de nacer?

La filosofía y la metafísica, el tiempo y la religión y todo los que da por descontado que estamos no sólo en este pedazo de materia sólida si no que después de la vida viene algo más. La trascendencia le decimos,¿no? Una de tantas formas de llamarle.

Pero, y ¿antes de?

Si podemos hablar de un después de, es lógico hablar de un antes de, también.

Y antes ya hubo, y hay en este instante de nuevo, pactos tácitos que se esfuman cuando la noche clama (Denja 5398 – Rencor)

Y en estos pactos habíamos quedado en encontrarnos en esta vida. Y por más que me paso revisando debajo de tus cabellos y detrás de tus ojos, en ocasiones te me escapas y no puedo encontrarte encerrada en tu cuerpo. Es una canallada.

Así que he decidido dejar de soñar con tus largos cabellos, con los cuellos de casaca, con las leyes.

Pero tu ojo imperturbable está clavando sus miradas en mi pasado, exigiendo en mi inconsciente que cumplamos con los tratos.

Y entonces salto del sueño a la cama bañado en ira y sudor, y te veo al costado tranquila y paciente.

Me desperté sin ti, no volverás jamás” (El último de la fila – Llanto de Pasión)

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