Archivos para 28 septiembre 2017

Esto es lo que creo

13 de septiembre.
Ya pasó el mediodía y me siento a escribir acerca de que pienso sobre el arte, sobre el teatro, sobre la vida.
Hay personas que piensan que para desarrollarse en el arte lo importante es tener cierto “don”, cierto “talento”.
Si bien existen habilidades innatas en muchas personas la verdad es que no son ni remotamente determinantes.

Conozco un vasto universo de personas talentosas echadas a perder en capacidad, ya sea por los consabidos vicios y desperdicios de vida, o por las, menos reconocidas, presiones sociales.
¿Arte, música pintura? ¿Teatro??? ¿Cómo se te ocurre? Estudia algo que te asegure la vida. Administración, Leyes, Medicina…
Sí, así con mayúscula la primera, porqué es lo importante para ti; eso piensan.
Como decía el inefable Charly García “No existe una escuela que enseñe a vivir”, y sí hay algo en lo que TODOS no hemos equivocado alguna vez, es precisamente en vivir.

Pero dejemos las justificaciones de lado y enfoquémonos en las personas que logran su objetivo. Más allá de si es arte, humanidades o ciencias hay una constante en todos ellos: disciplina.
Cuando uno espera cosas en la vida y no se ciñe a un plan para alcanzarlas, más que una lista de metas es una relación de buenos deseos.
No importa si tu economía es buena (que ayuda bastante eso sí) o si es más bien un tanto precaria. No importa si tus apellidos tienen cierta trascendencia o son comunes. No interesa siquiera si tus mentores y profesores son buenos o te engañan (la mayor parte de las veces se engañan a sí mismos). No, nada eso importa hoy en día.

Lo que realmente vale es la disciplina. Fijarte una meta, trazar un plan de acción que debe ser modificado solamente para perfeccionarlo algunas veces, y emprender el camino.
Todo éxito se basa en el sacrificio. Si no eres capaz de sacrificar algo no podrás obtener ningún logro.

Y disciplina no es meterse al ejército o buscar un personal trainner que se encargue de arrearte.
Para nada.
Disciplina es fijarte objetivos y no permitir que NADA ni NADIE te aparte de ellos hasta alcanzarlos.
Fácil, de a pocos. Cada vez más complejos en la medida de tus logros. Desde empezar a levantarte al alba por el mero placer de ver salir el sol. Desprenderte de la cama tibia, del engañoso sueño, de la zona de confort.

Todo reto es bueno. Y luego… luego aumentar el nivel de dificultad.
Hay placer en el sacrificio, y éste es superior al de la dejadez. Lo saben aquellos que han andado el camino, y que con el éxito en sus hombros pueden distinguirse de todos esos que no quieren pero forman parte del resto.

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Alguna vez, he dirigido una treintena de montajes teatrales, en mis inicios he precisado de un death line, de una fecha límite.
Recuerdo claramente los ensayos de “Algunos Cuentos, Otras Tempestades” (ojo, este también es título de un gran disco de la banda pop melódica española Religión) que buscaba cierto nivel de perfección en la manifestación de algunos puntos.
La obra en mención estaba compuesta por la inclusión de diferentes personajes de otros trabajos -Yago de Shakespeare, Medea de Eurípides, Loman de Miller, Julia de Strindberg, Samuel de Gordon, Pedro de Calderón de l Barca, y Oria de mi propia creación.
Los textos eran adaptaciones libérrimas del gran Cortázar, de letras de Waters en el Pros & Cons, y de García en su Hija de la Lágrima y nuevamente de mi creación, no podía faltar, Caín y la Virgen Rota.
Todo estaba muy bonito, muy experimental, muy original dentro de tanta inclusión… pero no acababa nunca.
Demoré cerca de dos años rotando actores, puliendo escenas, buscando la sublimación de la propuesta…
Un buen día la administración me exigió presentar el trabajo en un plazo determinado. Creo que fue lo mejor pues de otra forma estaría ensayando aún, o corrigiendo la música, o variando las tesituras…

Disciplina. No interesa cuánto genio o talento poseas. Si no tienes una agenda, un plan de ejecución, un death line, siempre todo quedará en lo que pudo ser, y no fue.

Hoy, 16 años después de presentar “Algunos Cuentos…” puedo decir que el perfeccionamiento es permanente, por ello se debe limitar el desarrollo y LOGRAR la ejecución.

Hoy es 13 de setiembre, son las 12 y 44. Y entiendo claramente lo que pienso acerca del arte, del teatro, de la vida.

Y para terminar, la humildad. La humildad porque la carrera no acaba sino hasta que acaba. Seguimos ignorando, seguimos aprendiendo.
Pretender lo contrario sería pecar de una ignorancia malsana y mezquina.

¿Quieres ser grande? Disciplina y humildad.

Gustavo A. Antezana
Euxeme

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