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Santiago

El Santito duerme. De cuando en cuando lo oyes reír e imaginas que está soñando. Quisieras que sueñe contigo, pero no lo sabes. 

El Santito le sonríe siempre a mamá. Mamá lo arrulla y lo alimenta. Se levanta a media noche o de madrugada para cuidarle y protegerle. Durante el día está con él permanentemente para atenderle.

Cuando llegan las 18:00 horas llegan todas juntas y el Santito empieza a oír la música clásica reservada para esta hora: la del baño diario.

Papá ya ha llegado y si no tiene que salir a dictar taller -pasa algunos jueves- o a algún otro compromiso importante, prepara el biberón para el Santito mientras mamá va jugando con él y preparando todo para bañarle.

A veces llora, pero la mayor parte del tiempo le gusta. Se empieza por los cabellitos ralos que todavía han de caer para dar paso a los definitivos. Con el agua pasan de carositos a color más obscuritos de lo mojados. Luego vienen el cuello, axilas, codos y manos, los muslos y las piernas, los pies pequeñitos y espalda, barriguita y genitales.

¿Biberón? Sí, sólo para el momento de vestirle recién salido del agua, que luego empalma con su mamá.

Suena Brahms, inevitable en todos y cada uno de los móviles, y el Santito sonríe.

Cada día que pasa se va poniendo más conversador. Los agúes y ñañas son más frecuentes. Su sonrisa se amplía y sus ojos, curiosos, se han acostumbrado a subir la mirada a dónde haya una cámara.

Cae la noche y el Santito cierra sus párpados, que por hoy ya estuvo bueno, mañana ya es un nuevo día, y hay que aprender mucho, que la vida recién comienza.

Descansa Santito, tus papás te protegen y aman.

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Día de Estadísticas

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1,823 visitas.

3 continentes.

27 países.

1,823.

Toda sud América (excepto Guyana, Guayana y Surinam).

¿Qué puedo decirte?

1,823 personas se han dado el trabajo de entrar a este humilde blog, y algunas hasta han dejado comentarios.

No se escribir en busca de ser leído y menos de no serlo.

Escribo por el placer y la necesidad de hilvanar letras y tejer palabras, y recrearme en la forma de estructurar historias y pensamientos.

Sin embargo, que bien se siente la estadística. 

1,823 visitas la haces en un instante si pones fotos de desnudos o escribes frívolamente sobre tópicos de moda o basta con ser controversial y futbolero… perdón fulbolero (así es acá)

Pero escribir personalistamente, como me gusta, y percatarme que hay gente en sitios tan dispares como Holanda, Bangladesh, o Arabia Saudí, que te están leyendo… ¿cómo no va producir esa sensación de agrado?

Hoy es una fecha particular para ver estas cosas. Más tarde saldré como Paul Buchman a pasear con mi perro y una copa de vino, que en la huachafada igual reposa la resaca de lo vivido (como dice Vallejo, el inmortal) y la reflexión juega con lo mismo.

 

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